Hay lugares que forman parte de una casa y otros que, con el tiempo, terminan teniendo una personalidad propia.
El Rincón de El Pimpi es uno de ellos.
Situado junto a nuestra entrada de calle Granada, en pleno corazón de Málaga, El Rincón es un espacio diferente dentro de El Pimpi. Cercano, castizo y desenfadado, conserva esa esencia de los lugares de siempre donde lo importante es sentarse, compartir y disfrutar sin prisas.
Una de las cosas que hacen especial a El Rincón es que cuenta con una carta propia y exclusiva, diferente a la del resto de espacios de El Pimpi.
Una propuesta pensada especialmente para este lugar y para su manera de entender la gastronomía: cercana, sencilla y muy ligada al disfrute alrededor de la mesa.
Esto hace que entrar en El Rincón sea descubrir otra forma de vivir nuestra casa. No se trata únicamente de cambiar de espacio, sino de encontrar una experiencia gastronómica con identidad propia, que solo puede disfrutarse aquí.
Quizás la mejor palabra para definir El Rincón sea precisamente esa: auténtico.
Tiene algo de esos bares malagueños de siempre en los que uno entra casi sin pensarlo, pide algo para compartir y termina quedándose mucho más de lo previsto. Un lugar donde la conversación, el ambiente y la gastronomía van de la mano.
Aquí nos gusta disfrutar de una mesa llena, probar diferentes platos, compartir y dejar que el tiempo pase a otro ritmo.
Porque Málaga también se entiende así.
Su ubicación junto a calle Granada hace que esa autenticidad se sienta todavía más. El centro histórico, sus calles, su gente y su movimiento forman parte del ambiente de El Rincón.
Por sus mesas pasan quienes llevan toda la vida viniendo a El Pimpi y quienes acaban de descubrirnos. Malagueños, visitantes, familias y amigos que encuentran aquí un lugar para hacer algo tan sencillo y tan nuestro como sentarse juntos alrededor de una buena mesa.
El Rincón tiene personalidad propia, una carta que solo encontrarás aquí y un
a manera muy particular de disfrutar de El Pimpi.
Pero, sobre todo, tiene algo difícil de explicar hasta que uno entra.
Ese ambiente auténtico, cercano y malagueño que convierte a El Rincón en uno de esos lugares que no solo se visitan: se viven.